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sábado, 16 de noviembre de 2013

17 ¡A mover el esqueleto!

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Este fin de semana he tenido la alegría de recibir a dos amigos/maestros que vienen a un seminario del que yo no participo, así que después de una sesión de cartas anoche y un desayuno en el balcón disfrutando del frío aire matinal, partieron los dos y yo me quedé en casa. Empecé leyendo un libro que hace años que vengo posponiendo, pero como ahora el mensaje es otro, el impulsor ha cambiado, no pude estar mucho rato sentada y cogí el aspirador.
Hay qué ver el calor que da pasar el aspirador, lo cual quiere decir que uno quema calorías. Además, ¡cómo se mueve la energía!  





¿Una tabla de ejercicios?

Imagino que al leer el título del blog de hoy, a más de uno se os habrá pasado por la mente que iba a daros una tabla de ejercicios para bajar la tripa, endurecer el culito y lograr la tableta de chocolate en el abdomen, lo que prometen muchos programas de adelgazamiento que en los canales de tele de ¡compre ya! publicitan personas con cuerpos imposibles, resultado de horas y horas de gimnasio, anabolizantes, dietas maravillosas y todas esas tonterías. 
Pues no, ya sabéis que mi enfoque es diferente, de dentro para fuera, no de fuera para dentro. Además, mi objetivo es evitar todo lo que el cuerpo considere una agresión, una imposición, un fin en sí mismo. Imaginaros: si uno de los motivos por comer en exceso fuese que me siento víctima de la vida, ¿cómo iba a perder peso haciendo uno de esos "boot camps" en los que un sargento del ejército nos machaca con una rutina hecha para preparar marines dispuestos a desembarcar en Pandora y destruir el maravilloso árbol Kelutrel, donde viven los Na'vi, a la orden de Go! Go! Go!?

 ¡Aire, aire! 

No, señores, el enfoque es diferente. Todo lo que nos rodea en este mundo, en el mundo físico, es la habitación de juegos de un niño. Estamos aquí para jugar y aprender, y el aspirador en sí es un medio para mover la energía. En la casa, cada una de las habitaciones se relaciona con alguna energía en particular: el cuarto de baño es la energía sexual entendida no como genital, sino como fuerza telúrica; el dormitorio es mi propia energía, la cocina es la creatividad, el comedor es el dar a los demás, etc. Así que imaginaros lo que puede sacudirnos remover todas esas energías. Una de las acciones que nos activa más es sacar ropa vieja de un armario y hacerla circular para permitir que entren cosas nuevas en nuestra vida. Siempre recuerdo el mensaje de mi querida amiga Chimbo: "Si tienes una prenda en el armario que llevas más de un año sin usar, hazla circular". Cuando se pongan de moda nuevamente los lunares setenteros nunca serán iguales a los de la blusa que has guardado, siempre habrá algún cambio que haga imposible que vuelvas a ponértela, por no mencionar que en los '70 pesabas mucho menos que ahora.¡Fuera con lo viejo, bienvenido lo nuevo!

La lección del Antílope

En la sesión de Medicine Cards de anoche salió el antílope, que aunque en esta ocasión no me correspondía a mí, es uno de los animales de mi tótem, y que significa la acción con conocimiento. Por más que la carta fuese dirigida a otra persona, yo oficiaba de pitonisa y por supuesto también el mensaje me llegó a mi. Las ideas son válidas cuando se ponen en movimiento, porque ideas tenemos todos, pero son quienes implementan sus ideas los que las hacen realidad. Así que ahí estaba esta mañana el antílope, pasando el aspirador, limpiando marcas de dedos de las puertas, poniendo la lavadora... Y además, cuando uno se sienta frente al ordenador después de haber hecho tantas cosas, está feliz, como cuando éramos pequeños y después de acabar los deberes nos sentábamos a ver nuestra serie favorita en la tele. 

Hay algo más del antílope que no se menciona en las cartas pero que he aprendido con otro maestro: si un antílope es perseguido por una leona o un guepardo y logra escapar, al acabar la carrera que le ha salvado la vida se queda parado un momento y le sobrevienen unos temblores que lo sacuden totalmente, eliminando de ese modo todas las hormonas que accionaron el mecanismo de huida. Al cabo de un rato, el antílope se tranquiliza y trota tranquilamente hacia sus compañeros para seguir paciendo con el rebaño. 

El ser humano vive un hecho traumático y en vez de sacudírselo de encima para seguir con su vida, lo revive una y otra vez contándoselo a cualquier hijo de vecino que tenga la paciencia de escucharle. Y cada vez que lo cuenta se mete en esa emoción de miedo o susto o tristeza. 

¡Seamos más antílopes! A moverse, a poner ideas en acción, a circular esa energía, que al fin y al cabo es de todos y si yo la bloqueo aquí impido que la tuya circule también! Y si nos damos un susto, busquemos cuál es la lección de ese momento y luego soltemos toda esa energía remanente con una buena sacudida!
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