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miércoles, 27 de noviembre de 2013

18 El sentido de la comida

Si es la primera vez que entras, vete al primer día y sigue desde allí, que la cronología de las entradas es importante.


Tuve la alegría de reunirme con un grupo de amigos y familia el fin de semana. Habían hecho deliciosas empanadas, enormes y suculentas, de carne y de verdura. ¡Ñam! No sé cuántas comí, pero un montón. Estaban buenísimas. Muchas gracias, chicos. 

Comer = compartir
Lo que más me sorprende últimamente es que puedo comer esas empanadas maravillosas sin remordimiento de conciencia, disfrutando cada mordisco, sintiendo cómo se hunden los dientes en la masa crujiente y los sabores no sólo entran por la boca, sino también por la nariz. Y los demás sentidos se involucran también, está el placer de las risas con los seres queridos, la escena de la mesa puesta con amor, el contacto de los abrazos al llegar, al irnos, al brindar y mirarnos a los ojos. El sentirnos cercanos, porque llevamos un montón de años juntos. ¡Ese dejarse llevar por el momento, disfrutar con gusto, no puede ser malo para la silueta!

¡Sorpresa! La balanza es mi amiga
¡Y no lo es! Como muchas otras veces, al día siguiente me acerqué a la balanza con temor, como cuando el gato se acerca a un objeto desconocido y estira la manito para darle un golpe y ver qué es antes de acercarse un poquito más. Para mi sorpresa, la aguja sigue sin ascender. ¡Ha bajado un punto más! He descendido de 90, ya estoy en una nueva década! La balanza se ha convertido en mi amiga, no mi enemiga. Me apoya, me dice: disfruta; Mary, que la vida está hecha de esos momentos de amor, de compartir con los seres queridos.

Privación = ansiedad

¡Cuántas veces nos privamos de esos sentimientos porque creemos que dejando de comer una empanada vamos a bajar de peso! ¡En cuántas ocasiones, a pesar de habernos privado de algo delicioso, la balanza delata esa ansiedad después de una cena, ese retener de la energía que no circula como debe!
Adelgazar no es solo ingerir menos y gastar más, como unas sencillas sumas y restas lo demostrarían: como 900 calorías de empanadas y  100 de un chocolate, gasto 400, me quedan 600 que acumulo en grasa para más adelante. Hago spinning, gasto 200 calorías en una sesión, me quedan 200. Y suma y sigue con signo positivo o negativo. Entonces, ¿por qué a veces hacemos una dieta a rajatabla, sin hacer trampa ni un día, sincera, honesta, una dieta tal cual el guru de turno lo indica en su best seller y no bajamos ni un gramo?

La verdadera nutrición

Nutrirse bien es ingerir, procesar y soltar. Ingerir, procesar y soltar todo, no únicamente comida. Si yo me privo de una empanada deliciosa que no es nada más que una manifestación física de toda esa ceremonia del compartir con los seres queridos y en mi subconsciente siento que estoy privándome de algo más profundo, dejando de recibir lo que la empanada simboliza, la orden que ese subconsciente enviará a mi cuerpo será “¡Sujeta, no sueltes, no lo pierdas!”.
La única empanada que como para no hacerle un feo a mi amigo valdrá por veinte. Y lo más probable es que además, me siente mal, me repita o me dé un ataque de hígado. Entonces pensaré que no debería haber comido esa única empanada que sabía a gloria en vez de darme cuenta de que lo que me ha hecho mal es la falta de todas las empanadas que tenía deseos de comer y que me han provocado tal rabia contenida que se me ha atascado el hígado de furia.

La comida es un momento de compartir con alegría y paz. ¡Que vivan las empanadas, la familia y los amigos!


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