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martes, 1 de octubre de 2013

11 El valor de la palabra


Este blog propone un proceso de cambio paulatino. Si es tu primera vez, lee la entrada del 31/8 y luego sigue la cronología. Las entradas correlativas irán dando pistas para conseguir el objetivo que nos proponemos: liberarnos de una vez por todas de la necesidad irracional de comer que nos lleva a tener un cuerpo que no nos proporciona la felicidad que nos merecemos. 


El otro a veces no te ayuda


Cuando vas de viaje a un lugar remoto como China y dices que ha visitado La Gran Muralla, nunca falta uno que te pregunta si has visitado otro sitio en China, cuanto más remoto, mejor. Por ejemplo, el nacimiento del río Mekong. Tú, que habías ido a China por negocios y apenas lograste hacer un hueco en tu agenda de trabajo para salir del hotel e ir a ver la Muralla, respondes que no. El otro, triunfalmente exclama que si no has visto el nacimiento del río Mekong no has visto China. Entonces, tu visita a la Gran Muralla se reduce a la mínima expresión: la Gran Muralla, maravillosa, desaparece bajo una emoción de frustración y el otro logra robarte el placer que te había causado caminar por aquellas piedras antiquísimas .